Análisis documental de una serie histórica: Águila Roja

Hoy queremos compartir con vosotros un pequeño análisis documental de Águila Roja como ejemplo de una serie que aunque tiene entre sus colaboradores un documentalista profesional, hace una interpretación extremadamente libre de una época histórica por lo que la labor documental sirve para dar pequeñas pinceladas de realidad a un relato fantástico.

La existencia de una previa labor de documentación de esta ficción puede verse reflejada en la inclusión de diferentes hechos históricos sociales y culturales que contextualizan la historia y ayudan a crear alguna de las tramas. Debido al carácter dramático de la ficción no podemos decir que la serie realice un reflejo fiel de la realidad pero sí que podemos establecer cierta relación con la situación del momento.

La serie esta ambientada a mediados del siglo XVII durante el reinado de Felipe IV definido por tres hechos: una fuerte crisis económica, la política exterior española y el Barroco.

Respecto a la crisis económica podemos ver a través de los ojos de los personajes de la serie la penuria de las clases populares. En la ficción vemos personajes que roban para comer, niños que trabajan para vivir, gente que muere de hambre o enfermedades típicas de la época como la lepra, el garrotillo o la fiebre blanca. También se hace referencia a las revueltas campesinas o a la subida de impuestos al pueblo motivada por la crisis y el mantenimiento de la política exterior.

Es frecuente en todos los capítulos encontrar alusiones al momento histórico, social y/o cultural que se estaba viviendo: la guerra contra Portugal será recurrente en varias de las tramas; las migraciones hacia América; las repercusiones de la expulsión de los moriscos; se hará referencia al Barroco con la aparición de Las Meninas y Velázquez; y a la cultura de la época nombrando a Miguel de Cervantes y El Quijote.

En contraposición a esto, a pesar de la documentación aportada por el documentalista y la inclusión de esta documentación, Águila Roja es una serie que se toma muchas licencias respecto a la realidad del momento. Un ejemplo de esto es la concepción de una escuela o de la figura de un maestro que aparece en la ficción. A pesar de que la idea de la popularización de la escuela empezaba a emerger en Europa y existían escuelas sufragadas por los municipios, la idea de una escuela primaria donde se enseñaba no solo a leer y a escribir, sino que se habla de filosofía y no de la Biblia es muy impactante para el momento en el que se desarrolla la acción en un momento en el que la religión rige la vida de los hombres. Además la inclusión del hijo de la Marquesa de Santillana (personaje perteneciente a la nobleza) en la escuela es totalmente inverosímil, ya que la nobles tenían tanto tutores laicos como tutores religiosos que les enseñaban de forma individual. Pero dejando a un lado las temáticas “presentistas” de las tramas de Águila Roja, podemos ver que los aspectos estéticos de la ficción muchas veces es lo que dan una veracidad al relato.

Lo primero que podemos destacar es el vestuario de los personajes. Como señala la directora de vestuario de Águila Roja:

“lo más bonito de este trabajo es que nos hemos salido un poco de lo convencional y hemos creado un trabajo lleno de fantasía que, aunque respeta el estilo de la época, lo mezcla con las tendencias actuales. Nos han dado bastante libertad, y nosotros nos hemos tomado muchas licencias. Hemos creado personajes muy llamativos, como el comisario, que tiene un vestuario casi futurista, o la marquesa, que lleva modelos casi de pasarela.”

Dejando a un lado el vestuario del personaje principal por la inverosimilitud de un samurái en el Siglo de Oro, el vestuario de los personajes masculinos del pueblo en la serie sería el que más se acercase al estilo de época. Como podemos ver a través del personaje de Alonso, la estética en la vestimenta de los niños de la serie si podría acercarse a la realidad de la época como podemos advertir en muchos de los cuadros de Murillo en los que aparecen niños.

Bartolomé Murillo. El pícaro de Sevilla.1645-1650, Museo del Louvre, París. © RMN, Musée du Louvre.

Imagen de Alonso Montalvo. Águila Roja, Temporada 1, Capitulo 1.

 

Los trajes de la serie están inspirados en la moda española del Siglo de Oro pero no son fieles a los que se vestía entonces. A través del personaje de la Marquesa de Santillana, representante en la ficción de la nobleza española, podemos afirmar que existen anacronismos evidentes dentro del vestuario. Como hemos señalado anteriormente, la historia se desarrolla alrededor de 1660. Los vestidos de la realeza y la nobleza estaban caracterizados en la segunda mitad del siglo XVII por la utilización del guardainfante, una estructura circular u ovalada realizado a base de aros de metal o mimbre unidos con cintas o cuerdas, cuya función era ahuecar la falda. En la parte de arriba se utilizaban los jubones femeninos, un cuerpo ajustado terminado en punta provisto de mangas estrechas y con corte en el cuello.

Imagen de Lucrecia, Marquesa de Santillana Águila Roja, Temporada 1, Capitulo 1.

Diego de Velázquez, Mariana de Austria, reina de España. 1652. Museo Nacional del Prado, Madrid © 2012Museo Nacional del Prado

El reflejo de la moda del Siglo de Oro lo observamos a través de los retratos de Velázquez de la Familia Real. En la imagen de Marina de Austria, reina de España, vemos perfectamente el guardainfante de la falda, el jubón y los peinados que crecían hacia los lados adornados con joyas y lazos. La imagen de la Marquesa de Santillana respecto al cuadro de Velázquez es diferente ya que la falda de la Marquesa carece de volumen, lleva una capa, un cuello parecido a la lechuguina de finales del siglo XVI y principios del XVII (tipo de cuello que se ponía alrededor del cuello de un traje) y un peinado hacia arriba sin decorar.

Un ejemplo claro de desvirtuación histórica lo encontramos en el personaje de Murillo. Murillo, hijo de Catalina la doncella de la Duquesa, es compañero de Alonso, el hijo de Gonzalo (Águila Roja) y es un niño con grandes cualidades artísticas. La serie intenta dar a entender que se trata del pintor Bartolomé Murillo, algo inverosímil primero porque si la trama gira en torno a 1660, Murillo contaba con 47 años y además de eso, en su niñez residía en la ciudad de Sevilla. Dentro de lo que es la estética del personaje podemos llamar la atención en las gafas que utiliza el personaje. La utilización de las gafas ya existía en el siglo XVII pero no un modelo tan moderno como podemos observar en un autorretrato de Francisco de Quevedo realizado por Juan van der Hamen en el que lleva unas gafas de la época.

Imagen del personaje de Murillo. Águila Roja. Temporada 1, Capítulo 7. Juan van der Hamen. Retrato de Francisco de Quevedo. Siglo XVII, Instituto de Valencia de Don Juan, Madrid.

Respecto al vocabulario empleado se trata de un lenguaje actual con guiños al léxico de la época, donde podemos escuchar expresiones como “en peores plazas hemos toreado” o expresiones como “vale” “hasta luego”… totalmente incoherentes con la época.

A los ojos de la Historia académica, Águila Roja esta plagada de anacronismos e incoherencias documentales evidentes que hacen que su tiempo histórico se desdibuje. Respecto al papel de la documentación histórica podemos ver que el trabajo de la documentalista no se tiene en cuenta y no se respeta casi en lo más mínimo la Historia. A pesar de los evidentes anacronismos de la serie, Águila Roja ha logrado crear una realidad que atrae al espectador combinando aventuras, amor y artes marciales con un marco ambiental fantasioso y oscuro, por lo que podemos deducir que la contextualización en el siglo XVII es una forma de alejar a los espectadores de la realidad y permitirse la licencia de crear una realidad distinta.

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Acerca de El Documentalista Audiovisual

Somos Isabel Borruel y Patricia Wert, dos documentalistas con muchas ganas de trabajar, mejorar y seguir aprendiendo. En este blog queremos compartir diversa información relacionada con nuestra profesión y la documentación audiovisual.
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4 respuestas a Análisis documental de una serie histórica: Águila Roja

  1. irisia dijo:

    Ni hablar de la escuela de los niños…hablo de la ambientación. Dibujos a coloresen las paredes! Y el esqueleto…pensemos en la inquisición, dejarían algo asi? Hay, como decís, expresiones que dicen los personajes que aluden a hechos que sucedieron años después…qué pena, porque es una serie muy buena. Pero muchas veces me chocan esas expresiones, especialmente en el personaje de Satur.

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  2. Guillermina Aranda dijo:

    ¿Por qué se cortan las venas con la falta de congruencia histórica? ¿Si saben que es una serie de ficción?
    La serie es buenísima.

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    • Patricia Wert dijo:

      Aquí nadie se corta las venas y nadie a dicho que la serie sea buena o mala ( eso ya depende de la opinión de cada uno)Somos conscientes de que es una ficción pero cuando utilizas elementos históricos y sobre todo personajes tiene que haber cierto rigor simplemente por un respeto al pasado. También podrían haberse un inventado un reino (juego de tronos esta lleno de elementos históricos y guiños a diferentes culturas y es un universo fantastico). Esto es una reflexión sobre la documentación no sobre el contenido.

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